
Si me dejo llevar,
A veces pienso que si me dejará llevar...
El tiempo parece trastocarse, detonarse como una bomba de relojería perfecta,
bajo los incontratables mandos de algo mas poderoso,
algo que se encuentra sumergido, casi olvidado, algo inhibido y hondo dentro de mi cabeza.
Si me dejo llevar siento un vahído diáfano, una caída libre en un habitación claustrofóbica.
Me miran diciendo que todo podría ser peor, la gente me mira, opina, juzga, dice que podría ser peor o que no es tan malo y yo afirmo, pero yo pienso que siempre es peor.
Subterráneo de errores donde las sensaciones se solapan, donde se adhieren con pánico a cualidades como la amistad y otras dependencias intocables,
donde anida el cuco y el lugar en que crecí, donde habitan los recuerdos hermosos que almacenamos, que seleccionamos como si de una criba egoísta se tratase nuestra vida.
Si me dejo llevar, me voy... Parece difícil de creer, cuando el tornado esta dentro y la calma se evapora en el exterior como anillos de madera en un roble anciano.
No voy a olvidar todo lo que hicisteis por mi... Dice el suicida como si fuera la escusa perfecta de su agonía antes de cometer la dulce locura que le mitigará el dolor.
!Eso es de cobardes!
No digo que no tengas razones, yo no las tengo, pero tampoco me dejo arrastrar por lo que me empuja aquí, aquí en la soledad de mi, aquí mas allá de la individualidad y la persona, mas allá del cuerpo y de lo social, en ese resquicio que queda solamente tuyo.
Apenas vivo siempre... lo medito.
Lo fácil sería dejarme llevar mar adentro en mi cabeza,
dejar que naufraguen las ideas en el retorcimiento obtuso del paso de los días,
dejar que te vayas de mi cabeza, que me vas a volver loco,
creer un poco mas en todo lo que olvido, cuando comienzo a dejarme llevar,
cuando cojo una cámara y se me va la vida entre las manos o el teclado masca vanalidades con las yemas de los dedos.
Me voy...
Si me dejo llevar mi coco dice que no...
Parece que la vas a romper...
El miedo se apodera de mi mente, la mente se retuerce de dolor, el dolor es innegable,
es autóctono y maléfico, pero sabe lo que quiere,
quiere adeptos...
Dedicado a un gran amigo y a su hermana, que apenas vive siempre.
Se escucha "Nos invaden los rusos"