
bueno, cuando leía algo, no importa que.
El caso es que después de analizar un par de frases recurrentes, ambiguas como suele serlo mi pensamiento, esta vez no ha sido el mio el que lo ha elaborado y después ha mandado los impulsos de plasmarlo en palabras y colgarlo en esta red inmensa que nos une y nos destruye a la vez.
Esta vez no he sido yo y precisamente esa debe ser la razón por la que hoy he aparcado los versos en doble fila y me he dispuesto a escribir esta prosa corrosiva de palabras llanas y comprensibles, por llevar la contraria, supongo. Para expresar como de costumbre algún sentimiento desatado entre muchos pensamientos de esos que se me escurren del bolsillo cuando salgo a pasear con mi cámara por Madrid.
Como os contaba, nada mas leerlo me he largado a pasear calle abajo dirección ninguna parte,
esperando que la pendiente me impulsase hacia el camino correcto y al buen hacer de las ideas claras. Después de fotografiar aquello que me ha parecido interesante, me he sentado en un café (que no se porqué me gusta) en la glorieta aquella del Poeta donde vivía Sabina, he leído unas páginas del “On the road” de Kerouac, me han entrado ganas de largarme a hacer autostop hasta Denver, después he pensado en eso que decía haber leído, tan bonito... tan jodidamente ambiguo.
Me han entrado ganas de emborracharme a base de whisky caliente bebido a morro de la propia botella, pero como el whisky no me gusta y mi cuenta corriente suele estar en negativo he vuelto a desechar la idea,
Exprimía y exprimía mis sesos contra la mesa de mármol, buscando ideas para poder dejar de soñar, cosa que había olvidado que eran gratis pero ahora que lo recordaba deseaba olvidar.
Busqué en el bolsillo interior y nada, saque un cigarrillo liado y tampoco supe como, hasta que recordé la lluvia que me empapo el domingo anterior y como había coincidido la misma situación de inmersión en la lluvia este último domingo al salir de aquella casa...
La solución estaba clara, lo pensé y no lo hice, después me arrepentí, mas adelante lo hice... vuelve todo a estar confuso, fuera de foco que diría en términos mas técnicos.
Lo hice, ¿de que sirvió? Creo que de nada.
Bueno si, de que al final quiera o no quiera, todo sigue siendo ambiguo...

"La catedral sumergida" de Debussy