
Si, me gustan tus piernas,
pero no unicamente su forma,
no me refiero a su arquitectura,
no quiero aludir solo a sus ondas,
ni a sus lineas, ni a sus perpendículares.
Quisiera adentrarme
mas allá de tu anatomía,
mas allá de sus exquisitos movimientos,
del torrente febril de sus maneras...
donde limitan tus cosquillas
infranqueables.
.
del maneje de mis manos,
que cantes a viva piel algún dolor pasado
y una canción de Chaouen.
.
Yo odio esta distancia
como se debe de odiar a la maldad,
como deben de odiarse
los espejos que te impiden,
o las durezas y la escarcha
que te muerden, que te duelen
y después de la una vuelven.
.
al otro lado del colchón
de siete a ocho.
.
incluidas las reservas que yo cazo
para no quedarme a solas
por si acaso tu te calzas
y te marchas antes del ocaso.
.
aquel embargo de besos que llevamos
al otro lado subterraneo
de las sábanas y los pañuelos,
de noches y malagueros...
.
siento ese trayecto ínfimo
de navegar entre tu cuello y tu pecho
como un capitan que ha vivido
siempre en la tormenta,
ese pedazo etereo de tu cuerpo
que se funde con mi boca,
ese pecado ambiguo que comimos
por manzanas y nos sacudió
del paraiso de una vez por todas.
.
tan inviernos como soles,
tan profundos que dolemos,
en la estirpe de los mares,
en las playas que no duermen.
Y es que aun no se ha perdido
nuestra suerte y los asesinatos
son de nuestros cuerpos
y el pecado aquel,
que en defensa propia cometimos.
.
.
Texto: Verano.
Imagen de la Bella Bardot
De fondo: Me quedo con semilla en la tierra...





Sentí ese encierro inapropiado












